La gente elige entre miniaturas. Aquí está cómo se toman las fotos que hacen que abran la tuya, con el teléfono que ya traes.
Revisado el 17 de agosto de 2026
No hace falta cámara profesional. Hace falta hacer bien cinco cosas que casi nadie hace.
1. De día, entre las 10 y las 4. Con todas las cortinas abiertas y las luces prendidas. Suena contradictorio prender la luz de día: es para que los rincones no salgan negros cuando la ventana está muy iluminada.
2. Desde la esquina del cuarto. Párate en una esquina y apunta a la diagonal opuesta. Es lo que hace que un cuarto se vea completo y con su tamaño real. Desde la puerta, apuntando al frente, todos los cuartos se ven chicos.
3. El teléfono horizontal y a la altura del pecho. Vertical corta el espacio. Muy alto o muy bajo deforma. A la altura del pecho es como se ve al entrar.
4. Saca todo lo que sobra. Trastes, ropa tendida, tapetes de baño, cosas sobre las mesas, botes de basura, y los productos de limpieza del baño. Una superficie despejada se ve más grande en foto que en persona; una llena se ve más chica.
5. Líneas derechas. Que las esquinas de las paredes salgan verticales, no inclinadas. La cuadrícula del celular ayuda. Una foto chueca se ve amateur aunque la casa esté impecable.
Es la única foto que casi toda la gente va a ver. Debe ser la fachada si está bonita, o el espacio más impresionante si la fachada es normal. Nunca un baño, nunca un clóset, nunca una foto oscura.
El orden importa porque la gente pasa las fotos como una historia: se entra, se recorre y se sale.
Fachada, sala, comedor, cocina —completa y de la cubierta—, cada recámara, cada baño, patio o jardín, cochera, azotea, y la vista desde la ventana si vale la pena. Si es terreno: los cuatro lados desde el centro, el frente desde la calle, la calle en ambos sentidos, los servicios que haya —toma de agua, poste de luz— y una toma desde arriba si se puede.
En el sistema esta lista viene armada y te va marcando cuáles ya tienes y cuáles faltan, con una revisión que te dice si la toma quedó bien encuadrada.
Filtros, cielos falsos y muebles puestos por computadora. Cuando el comprador llega y no se parece a las fotos, no siente que la casa esté peor: siente que le mintieron, y ya no compra. Peor todavía, lo cuenta.
Fotos de noche. No hay una sola casa que se vea mejor de noche.
Esconder lo feo. Si hay una humedad, tómale foto. El que la iba a descartar por eso te ahorró la visita; el que no, llega sabiendo y ya no lo usa para negociar. Ocultarlo sólo mueve el problema a la visita, que es cuando ya invertiste tiempo.
Un recorrido de treinta o cuarenta segundos, caminando despacio de la entrada al fondo, sin música y sin hablar, vale más que veinte fotos. La gente entiende la distribución, que es lo que las fotos nunca logran explicar.
De día entre las 10 y las 4, con cortinas abiertas y luces prendidas; desde la esquina del cuarto apuntando a la diagonal opuesta; el teléfono horizontal y a la altura del pecho; sacando todo lo que sobra; y cuidando que las líneas de las paredes salgan derechas.
La fachada si está presentable, o el espacio más impresionante si la fachada es normal. Es la única foto que casi toda la gente va a ver. Nunca un baño, un clóset ni una foto oscura.
No. Si hay una humedad, tómale foto. Quien la iba a descartar por eso te ahorró la visita, y quien no, llega sabiendo y ya no lo usa para negociar. Esconderlo sólo mueve el problema al momento en que ya invertiste tiempo.
Vamos, levantamos el expediente completo y le decimos un precio con el que sí se vende, enseñándole de dónde sale el número.
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