Lo que hay que revisar antes de dar un peso: los papeles, el dinero real que necesitas, cómo funciona tu crédito y qué preguntar en la visita. Escrito para alguien que compra por primera vez.
Revisado el 17 de agosto de 2026
Comprar casa en México se cae por tres razones, casi siempre las mismas: los papeles no estaban como decían, el dinero no alcanzó porque nadie contó los gastos de la notaría, o el crédito no dio para el precio pactado. Nada de eso se descubre al final por mala suerte. Se descubre al final porque nadie preguntó al principio.
Esta guía va en el orden en que conviene hacer las cosas.
Suena al revés y es al revés de como lo hace todo el mundo. La gente empieza viendo casas, se enamora de una y después averigua cuánto le presta el banco. Cuando el crédito no alcanza, ya perdió tres meses y le queda el mal sabor.
Hazlo al contrario. Antes de ver la primera casa, averigua tres números:
Cuánto te presta quien te va a prestar. Si es Infonavit, tu precalificación la ves en Mi Cuenta Infonavit y depende de tus puntos, tu salario y tu edad. Si es Fovissste, del sistema de puntaje. Si es banco, te dan una preautorización con una consulta al buró. Ese número es tu techo real, no lo que te gustaría gastar.
Cuánto traes de enganche. Con crédito bancario suele pedirse entre el 10% y el 20% del valor. Con Infonavit puede ser menos o nada según el esquema, pero rara vez alcanza para el precio completo de la casa que quieres.
Cuánto cuestan los gastos aparte del precio. Esta es la que tumba operaciones. Escrituración, impuesto de adquisición, avalúo, certificados y honorarios de notaría suman una cantidad que no es menor y que casi nadie presupuesta. Varía por estado y por el valor de la casa; pídele el cálculo a la notaría antes de apartar nada. No lo estimes por tu cuenta: cada estado cobra distinto.
La suma de esos tres números te dice en qué rango de precio andas de verdad.
Antes de la segunda visita ya deberías saber en qué régimen está la propiedad. Hay tres situaciones muy distintas y la gente las confunde todo el tiempo:
Propiedad privada con escritura inscrita. Es la que se puede vender a cualquiera y con cualquier crédito. Pide ver la escritura y el folio real, y verifica que esté inscrita en el Registro Público de la Propiedad. Una escritura sin inscribir no sirve para un crédito bancario.
Ejidal. El terreno es de un núcleo agrario. Si no tiene dominio pleno, sólo se le puede vender a otro ejidatario del mismo núcleo, y ningún banco ni el Infonavit prestan sobre ella. Con dominio pleno ya pasó a propiedad privada y se comporta como cualquier otra. La diferencia entre las dos cosas es todo el negocio, así que la pregunta correcta no es "¿es ejidal?" sino "¿tiene dominio pleno, y me lo enseñas?".
Posesión o cesión de derechos. Alguien la ocupa y la vende, pero no aparece como dueño en ningún registro. Es lo más barato y lo más riesgoso. Se puede regularizar, pero antes de comprar hay que saber exactamente qué falta, cuánto cuesta y cuánto tarda.
Hazlas en la primera conversación, sin pena. Quien vende de buena fe las contesta sin molestarse:
Es un documento que expide el Registro Público y dice si la propiedad tiene hipotecas, embargos o juicios encima. Cuesta poco y se pide en unos días.
No compres sin verlo, y fíjate en la fecha: uno de hace ocho meses no dice nada de lo que pasó desde entonces. Que sea reciente.
Lo que se ve importa menos de lo que la gente cree, porque casi todo lo cosmético se arregla. Lo que conviene mirar es lo caro:
La primera es emocional. La segunda vas con preguntas concretas, con el flexómetro y, sobre todo, con esa persona que siempre opina —el hermano, el amigo albañil, tu mamá—. Llévala. Si no la convences a ella, la compra no va a pasar de todos modos, y es mejor saberlo en la visita dos que en la ocho.
Aparta por escrito. Un convenio simple con el monto del apartado, el precio pactado, el plazo y qué pasa si alguna de las partes se echa para atrás. Un apartado de palabra no es nada.
Elige tú la notaría, si puedes. Quien paga la escrituración normalmente es el comprador, y quien paga elige. Pide dos cotizaciones; hay diferencias reales entre notarías.
No entregues el dinero fuerte hasta la firma. El apartado sí, el resto en la firma o por medio de la notaría.
Tres cosas antes de ver la primera casa: saber cuánto te presta tu crédito, cuánto traes de enganche y cuánto cuestan los gastos de escrituración en tu estado. La suma te dice tu rango de precio real. Después de eso, verificar el régimen legal de la propiedad y el certificado de libertad de gravamen.
Sí, pero depende. Si el terreno no tiene dominio pleno, sólo se le puede vender a otro ejidatario del mismo núcleo agrario y ningún banco ni el Infonavit prestan sobre él. Con dominio pleno ya es propiedad privada y se compra como cualquier otra. La pregunta correcta al vendedor es si tiene dominio pleno y si te lo puede enseñar.
Los gastos de escrituración, el impuesto de adquisición, el avalúo, los certificados y los honorarios de la notaría. Varían por estado y por el valor del inmueble, así que hay que pedirle el cálculo a la notaría antes de apartar. Es el gasto que más operaciones tumba porque casi nadie lo presupuesta.
Es un documento del Registro Público de la Propiedad que dice si el inmueble tiene hipotecas, embargos o juicios encima. Cuesta poco y tarda unos días. Hay que pedirlo reciente: uno de hace meses no dice nada de lo que pasó después.
Si están casados bajo sociedad conyugal, sí, aunque el cónyuge no aparezca en la escritura. Si no firma, la venta se puede anular después. Conviene preguntarlo en la primera conversación.
Cada propiedad aquí trae su expediente: qué papeles tiene, qué le falta y cuánto cuesta resolverlo. Está antes de la visita, no después.
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